
El 1 de Junio del 2008 murió Yves Saint Laurent, el último modisto de la prodigiosa era parisina de genios como Coco Chanel o Christian Dior. Tras él, un famoso legado que lo confirma como en ser excepcional. Nació en Orán (Argelia) en 1936, llego a París en 1954 y empezó a trabajar en Dior cuando solo tenía 18 años. A la muerte de este, se convirtió en el diseñador creativo de la firma hasta que en 1960 tuvo que irse a hacer la mili. Al regresar, se sintió traicionado porque lo habían reemplazado por Mac Bohan pero con la indemnización y la ayuda de su fuel compañero Pierre Bergé, creo su propia casa. Hoy, después de cinco décadas de existo, son muchas las claves que han forjado su triunfo.
Creo el esmoquin para las mujeres, introdujo el pantalón como prenda inequívocamente femenina, lanzo la sahariana, fue el primer modisto en usar las transparencias en un desfile de alta costura, el primer couturier en apuntarse también al carro del Prêt-à-Porter (con su colección Rive Gauche en 1966).
Y además fue pionero en contratar modelos negras. Su talento fue tan lejos que consiguió abandonar el terreno de la estética para adentrarse en el terreno social. Su carácter tímido e introvertido, su pasión por el arte, su sensibilidad ante el color y la fascinación por las mujeres sensuales y seguras de sí mismas, lo convirtieron en uno de los más grandes creadores de la historia, por su rigor y creatividad. Hoy, miles de modistos siguen sus pasos y se inspiran en sus colecciones.
Según su mano derecha Bergé “si Coco Chanel dio la libertad a las mujeres, Yves Saint Laurent les dio poder.” Y es cierto. La moda y las mujeres cambiaron con él. Gracias Yves.