
La colección “Diastema” de David Delfín, resultado de una multitud de separaciones a nivel personal y profesiones, ha marcado un sofisticado punto y aparte en su trayectoria.
“La separaciones es el eje que vertebra mi ultimo trabajo. Es una metáfora de todo lo que mes estaba pasando. Y la ortodoncia fue el desencadenante para bautizarla con el nombre de Diastema”, comente el diseñador.
Vierta atonía ambiental se cernía sobre los desfiles de aquellos dais. Hasta el martes por la tarde. El auditorio de Cibeles se levanto de repente con la presencia de David Delfín. El sonido de planchas de reanimación cardiovascular y las palpitaciones de un corazón latiendo sobrecogieron a los presentes.
Sobre la pasarela ni vallas metálicas, ni cadenas blancas. Solo una eficaz luminotecnia.
“la escenografía siempre a estado muy presente, pero en esta ocasión buscábamos ese toque de sorpresa previo a un desfile; no queríamos desvelas nada”, asegura David recién llegado de su debut en N.Y. y con Charlie –su Jack Russell- a sus pies. “Gracias al láser y al humo se construyó un montaje casi sólido: un túnel, una especie de mar…”. El potente foco al final de la pasarela recordaba la luz del túnel de la que hablan quienes han regresado de la muerte. “Puede ser… se espera cualquier cosa de mi”, proclama con una sonrisa de dentadura imperfecta provocada por una deseada ortodoncia para separarse los incisivo. “siempre me han atraído las imperfecciones. Veía a la gente con aparato y quería uno. Así que hace dos años me lo puse, decidí darle uso y separarme las paletas, hacerme un diastema”. Diastema fue precisamente el nombre de su colección de primavera, con la que su vida personal termina implicándose en su profesión. Leer más