
Grande y mágica fue aquella noche en la que los astros auguraban un buen presagio. Sentados en un restaurante de Piacanza, tres personas trataban de resolver una cuestión que agitaría los cimientos de la moda global. Meses antes de este conclave, el grupo IT Holding puso en manos de uno de sus más competentes directivos un caramelo con sabor agridulce: la decisión de quien dirigía Gianfranco Ferré, el buque insignia de este conglomerado del lujo. Tonino Perna (el Presidente del mismo) entrevisto a diversos candidatos antes de escoger a los que compartían mantel con él aquella noche: Tommaso Aquilano y Roberto Rimondi. Su pasión por la moda que oscila entre el clásico moderno y la feminidad contemporánea, la atención rigurosa a los detalles y un estilo estructurado y simple, propio de un buen constructor, fueron los motivos que los convirtieron en los aspirantes idóneos. Con estas premisas, Tonino les puso sobre el mantel la dirección de la perla del grupo.
Sus nombres no resultan familiares; sus caras, tampoco. Sin embargo, estos diseñadores curtidos en los talleres de Max Mara antes de fundar su firma 6267 en 2005 (ahora Aquilano. Rimondi), y al frente de Malo en el 2007 (firma de grupo), fueron los primeros sorprendidos.
Su carrera dari aun giro inesperado de 180º si aceptaban la propuesta para coger las riendas de una casa que, tras el abruto adiós del maestro y el fracaso de Lars Nilsson, estaba a la deriva.
“Lo pensamos bastante y nos hicimos barias preguntas: si seriamos capaces de interpretar el ADN del diseñador, cuan difícil seria…”, comenta Aquilano. No obstante sus destinos estaban ligados al maestro. Hace tiempo, Roberto se entrevisto con Ferré para un puesto en su equipo, pero como en Italia el servicio militar es obligatorio tuvo que ir a filas.
Tommaso también tiene su anécdota: “Me senté detrás de Ferré en la cena de los premios Who’s On Next. Y ganamos ese año”. Además, cuando era estudiante, uno de sus trabajos fue lanzar nieve artificial en un desfile del genio. Estaban predestinados.
Una visita a los archivos fue más que suficiente para sellar la alianza. “La cantidad de ropa, bocetos, de telas… que albergan es sobre cogedora, pero más impactante es ver como todo esta clasificado de forma casi maniaca. Te das cuenta de que trabajan con un método científico, a través de pruebas, intentos y procesos de una precisión total.”
Fue en septiembre del 2008 cuando se realizo, con una pompa a la altura de la expectación, el primer desfile con el que apenas marcaron distancia con su antecesor, con formas inspiradas en la geometría y en la tradicional sastrería italiana. Ambos habían visto los mismos archivos, pero cada uno los asimilo e interpreto de una forma diferente, y esta visión dual se plasma en sus propuestas.
“Ferré sólo bocetaba un parte del vestido, y el otro tenia que imaginárselo la costurare”, confieza Roberto. A lo que Aquilano agrega: “nosotros hemos hecho algo parecido. A pesar de ver lo mismo, cada uno lo absorbe distinto. Yo soy mas soñador, y Roberto, mas técnico”. ¿Cómo? “Uno diseñó el frete, y otro la espalda. Siempre con una comunión de ideas; por eso, desde donde se observe el vestido, tendrá una forma diferente. Es importante que una mujer muestre sus dos lados.”
Tiempo des pues de esta entrevista en el fortín milanes de Gianfranco Ferré, ambos diseñadores se muestran relajados y satisfechos. Por fin parecen listos para asumir el destino al que se habían resistido. Han saboreado el éxito con una colección llena de siluetas artísticamente rematadas y de cortes precisos, con increíble contraste entre la línea y el volumen, los bajos y los pliegos de origami, el exterior y el interior. Diseños en tonos suaves e irisados confeccionados con fibras tecnológicas e innovadoras expresiones de la organza, gazar…. “Queríamos que la gente saliese del desfile y dijese: Esto si que es Ferré”, admitió Roberto.
Por la unánime ovación que recibieron, lo lograron.
