Los precios exorbitantes de un modelo de alta costura tienen más de una razón de ser: desde el diseño exclusivo del creador, pasando por los materiales más refinados y, lo que no es menor, la confección de manos expertas.
Un vestido de alta costura es, en definitiva, un trabajo artesanal y cuando pagamos por él, sabemos que detrás de una marca reconocida se encierra la calidad puesta de manifiesto en todo el proceso de elaboración de la prenda.
En el vídeo, podemos ver como cómo trabajan Madame Jacqueline o Madame Cécile en los distintos ateliers donde Chanel confecciona sus diseños apreciados en el mundo entero.
La costura y el bordado de un diseño de estas características, no puede ser menos que fascinante.
Vía: Embelezzia
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