
A la hora de comprar buen calzado a precios accesibles, una firma que realmente me encanta es Steven Madden pero lo siento por esta porque, como en otros casos ha sucedido con Zara, su clonación se vuelve cada vez más notoria. Si en su momento nos encontramos las sandalias con pedrería de Balmain, es simplemente pasmosa la copia al carbón que hoy tenemos de los botines Faithful de Alexander McQueen.
Primero vi los botines de Steve Madden. Por lo cuál quedé atónito cuando revisando el estilo rocker en la tienda virtual de McQueen, que está tan de moda en esta temporada Otoño-Invierno 2009/10, encontré los originales. Simplemente no hay diferencias visibles entre las 2 imágenes, aunque supongo que si será algo marcado una vez en vivo y a todo color.
De principio, los detalles metálicos son similares, el doblez es el mismo y el cierre también. Hasta la altura y el tacón. Las diferencias empiezan y se ven claramente en el precio, unos 900 euros cuestan los de McQueen, mientras que los botines de Madden, cuyo nombre es Seryna, valen solamente 100 euros. La diferencia es muy notoria y pasmosa, y finalmente creo que al momento de ahorrar ganan los de Steve Madden. Además otro toque de distinción que pude captar es que el cierre de los botines Alexander McQueen rematan en una calavera y los otros en una jaladora normal.
Tengo que hacer un único llamado a la firma estadounidense: ¡Por favor, originalidad!






A veces, lo más destacado de un atuendo no es la ropa en sí, sino algún complemento, el calzado, el bolso, que dejan su lugar secundario para pasar a ser protagonista. Un ejemplo perfecto son estos zapatos con detalles propios de la joyería, cerrados casi hasta el tobillo y con bordados en piedras, de terciopelo y con taco alto.


